jueves, 14 de marzo de 2013


BULLYING

El día de hoy ha sido particularmente difícil y triste, a veces he pensado que es mejor trabajar en el medio rural pues en este contexto aún no se presentan tantos problemas como en las escuelas de las ciudades, y más aún si son las ciudades capitales.

Aún podemos convivir tan directamente con la naturaleza, maravillarnos por los días con sol o, como en los de esta semana, la neblina y llovizna típica de la Sierra Nororiental de Puebla. En verdad que muchas veces lo he pensado, esto ya no lo puedo apreciar en Puebla.

Tenemos la idea de que en el medio rural la gente aún “no está tan maleada” como en la ciudad, pero hoy, en el Bachillerato donde laboro, se ha sucedido un evento que me hace recapitular en torno a esta idea.

 Dos señoritas, una de segundo semestre y otra de cuarto, protagonizaron una pelea que tendrá varias consecuencias en sus vidas; primero, la expulsión definitiva del plantel escolar, pues una de ellas utilizo un cúter para agredir a la otra, haciéndole una herida profunda, requerirá de una sutura para que pueda cerrar, por consecuencia tendrá una cicatriz de por vida. La otra joven recibió una serie de puntapiés y algunos rasguños.

Cuando las madres de estas señoritas se presentan en el plantel para informarles de lo sucedido, argumentan cada una de ellas que en sus casas no les dan esos ejemplos, que sus hijas son tranquilas pero “si las buscan no se van a dejar”; una de las mamás tenía toda la intención de golpear a su hija sin importarle el lugar en el cual se encontraban; entonces ¿por qué son violentas las chicas; qué problemas familiares traen a cuestas que les hace reaccionar de esa manera?

En mi escuela (a la cual llegue en el año 2006) no habíamos tenido un caso como este pero ahora puedo decir, con tristeza, que ya se ha presentado un caso de bullying en su máxima expresión.

Chicas que tendrán que enfrentar las consecuencias de sus actos pero ¿hasta dónde solamente ellas son las responsables de la violencia en la que viven?

Los padres piensan que los docentes tenemos gran responsabilidad cuando se presentan situaciones como esta pues señalan “no han sabido educar a nuestros hijos” pero ¿quién se encargó desde su infancia de ellos, quién les debió asegurar una vida regida por los valores para poder incorporarse en armonía a la sociedad?

Hoy el día fue más frío y más nublado que los anteriores porque el bullying se presentó en mi escuela.

jueves, 7 de marzo de 2013

EMPATÍA


EMPATÍA

Los días miércoles 6 y jueves 7 de marzo,  me ha tocado participar en un Taller de estrategias didácticas para resolver reactivos de la Prueba ENLACE, correspondiente a la parte de habilidad lectora; esto me ha hecho asumir, nuevamente, el rol de estudiante y enfrentar todos aquellos filtros afectivos (Cassany) que nos paralizan o impiden realizar una lectura adecuada. Como lectora-estudiante al momento de leer y resolver los reactivos planteados experimente angustia, nerviosismo, ansiedad,…, entonces “me he puesto en el lugar” de mis estudiantes, he asumido su rol.

Nuestro instructor al principio señalo que es parte fundamental de nuestro trabajo como docentes la actitud y que nos permitiéramos romper esquemas, equivocarnos para aprender, pero sobre todo reflexionar acerca de cuál es nuestra postura de gran exigencia e incomprensión con los alumnos cuando nosotros no “predicamos con el ejemplo”, les pedimos que realicen cosas que nosotros jamás hemos hecho; que asuman compromisos sin nosotros asumirlos antes.

Este taller viene a reafirmar lo que en días pasados comentaba Celine acerca de que las Reformas tienen muchos puntos fuertes pero si se les diera seguimiento y continuidad darían mejores resultados en la práctica, desde mi particular punto de vista pienso que no se quedarían como simples proyectos inconclusos; varios compañeros maestros comentaron que como siempre eran cursos realizados como acciones remediales y además con muy poco tiempo para el trabajo y los objetivos que se plantean: que los alumnos alcancen mejores promedios en la prueba.

Pero qué sucedería si, como lo menciono nuestro instructor, comenzáramos a trabajar estas estrategias con los alumnos de primer año, que no esperáramos a que ellos se encuentren en tercero para entonces querer trabajar estrategias de comprensión lectora.

Tenemos un gran camino que recorrer en cuanto a habilidad lectora se refiere pero ¿estaremos dando pasos firmes y seguros si nuestros programas de estudio no contemplan la lectura por placer? Si seguimos reproduciendo la idea de leer por obligación. ¿Llegaremos de esta manera a convertirnos en escritores-lectores competentes?