MIS VACACIONES
En
estos días de vacaciones quise olvidarme de la cuestión laboral y escolar,
laboral en relación a mi escuela y escolar en relación a la maestría, pero lo
segundo no fue posible; he estado leyendo y me atreví a hacer lo siguiente:
termine de leer Mauss II, inicie la
lectura de La emoción de las cosas y Una historia de la lectura; pero también
releyendo a Conni Méndez con su Metafísica 4 en 1.
Resultado:
trazaba puentes entre uno y otro y otro texto; debo confesar que antes no me
había atrevido a realizar tal hazaña pues yo era de las lectoras que primero
terminaba con un texto y luego continuaba con otro, aunque me tardara una
eternidad. Creo que nunca me había permitido tener tal experiencia de leer
varios materiales en un mismo tiempo y creo que me estaba perdiendo de algo
enriquecedor pues un autor me lleva a otro y entonces puedo decir que mi
lectura es más placentera y productiva.
Leer
un texto de Metafísica me ha hecho abrir mi mente a otras perspectivas y al
principio pensé que solamente sería para sanar mi espíritu pero ahora puedo
decir que inclusive me está dando la oportunidad de SENTIR, por lo cual, La emoción de las cosas llegó en el
momento oportuno. Unos años atrás (tal vez siete o más) me hice adicta a las obras
de Ángeles Mastretta, porque contaban historias que me transportaban a los
lugares que frecuente en mi infancia y adolescencia; porque contaban sucesos
históricos de gran relevancia para nuestro país; pero La emoción de las cosas apareció como dice Conni Méndez “cuando el
alumno ya estaba preparado para escuchar al maestro”, en este caso la alumna
soy yo.
Vuelvo
a desear pertenecer al círculo de los escritores, ya que ahí está Ángeles
Mastretta, quiero poder devorar más y más obras que me hagan sentir un placer
invaluable, deseo poder llegar a escribir de la manera tan emocional como ella
lo hace, pues desde mi nueva perspectiva esto es lo que engrandece al espíritu.
Las
cosas materiales van y vienen pero el enriquecimiento del espíritu es algo que
no tiene precio y que vamos dejando en el olvido y en esta nueva era (según la
metafísica) es tiempo de olvidar lo material y enriquecer a nuestra parte
espiritual; yo lo estoy haciendo ahora con más convicción pues he recuperado un
hábito y un placer: la lectura.